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Pago por servicios ambientales logra restaurar el bosque de niebla queretano

Dos décadas de esquemas de conservación han permitido la recuperación forestal y el regreso del jaguar a la Sierra Gorda.

Redacción Órbita
Foto: xataka.com.mx

En la Sierra Gorda de Querétaro, un modelo de conservación basado en incentivos económicos ha transformado el paisaje en las últimas dos décadas. Propietarios de tierras forestales han recibido pagos a cambio de cesar la tala y proteger la biodiversidad, permitiendo que el bosque de niebla recupere su densidad original. Esta iniciativa, consolidada como una alternativa frente a la explotación extractiva, ha demostrado que la protección del capital natural es viable mediante el compromiso directo con los habitantes de la zona.

El impacto ecológico más significativo de este esfuerzo es el retorno de especies emblemáticas a sus antiguos territorios. En años recientes, los monitoreos ambientales han confirmado avistamientos de jaguares recorriendo zonas que anteriormente estaban degradadas por el uso agrícola. La presencia de este felino, considerado un indicador de salud ecosistémica, valida la estrategia de corredor biológico que se ha implementado en la región central de México.

La SEMARNAT y organizaciones civiles han trabajado conjuntamente para asegurar que los recursos lleguen a los campesinos que actúan como guardianes del territorio. Al otorgar un valor monetario a los servicios ecosistémicos, como la captura de carbono y la provisión de agua, se ha logrado cambiar la percepción sobre el uso del suelo. Los residentes locales han pasado de ser extractores de recursos a convertirse en los principales protectores de la biodiversidad local.

Este modelo de gobernanza ambiental se presenta como un referente para otras áreas naturales protegidas del país. A pesar de los retos climáticos actuales, el éxito en la Sierra Gorda subraya la importancia de fortalecer los esquemas de financiamiento a largo plazo para las comunidades rurales. La preservación de este ecosistema no solo garantiza la supervivencia de especies en peligro, sino que asegura los servicios hídricos esenciales para las poblaciones urbanas circundantes.

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